Pandemia por covid-19

La pandemia causada por la enfermedad de Coronavirus Disease (COVID) remeció nuestras cotidianidades y estructuras sistémicas dada la rápida propagación y contagio del virus SARS-Cov-2.

Los países de todos los continentes se han visto afectados de alguna u otra forma y han sido obligados a tomar medidas para mitigar el impacto del virus, e intentar reducir al mínimo sus daños,  de manera de disminuir la cifras de contagiados/as y evitar que la población muera en manos del COVID.

Ciertamente hay países que se encuentran más afectados que otros debido a la cantidad de habitantes, calidad de vida, niveles de pobreza, y en general, situación política, económica o social que ya presentaban previamente a la pandemia.

Frente al contingente desastre socio-sanitario, la línea de gestión de reducción del riesgo de desastre del Núcleo SITECI+D, decidió indagar en las iniciativas e intervenciones de ayuda humanitaria que han desarrollado distintos países en respuesta al COVID-19 para aminorar los impactos y contribuir a las necesidades de grupos más vulnerables que están siendo mayormente afectados por esta pandemia. 

La producción de información se enfocó dentro de las regiones  Asia, Europa, América Latina, Norte América y  Oceanía.  El objetivo es poner conocer y tener una visión general de cómo han respondido los países ante la crisis sanitaria mundial y la atención a grupos en situación de vulnerabilidad y la respuesta humanitaria.

Los resultados a la fecha sugieren que si bien existen muchos grupos  en situación de vulnerabilidad, los adultos/as mayores, víctimas de violencia de género, personas en situación de calle y profesionales del ámbito de la salud se ven especialmente afectados.

En particular, el análisis sugiere que estos grupos poseen necesidades de apoyo socioeconómico, condiciones sanitarias que permitan reducir los riesgos de contagio, servicios básicos accesibles y con modalidades adaptadas al contexto de pandemia, apoyo psicosocial y legal, acceso a información sobre prevención y protocolos y redes de apoyo comunitarias.

Buenas prácticas ante covid-19

Adultos mayores

Dentro de este grupo de la población, las iniciativas se han centrado principalmente en entregar asistencia para asegurar las necesidades básicas y apoyo emocional de las personas. En ese sentido, la atención giró entorno a potenciar  atenciones médicas domiciliarias, llamados telefónicos y activación de redes vecinales para apoyarse con el territorio.

Violencia de género

Según los distintos reportes e índices que se han dado a conocer por distintos medios de comunicación,  sin lugar a dudas este fenómeno social se ha visto agudizado frente a la pandemia.

Por ello las medidas que se han podido ejecutar para enfrentar esta situación se han centrado principalmente en reforzar las atenciones y acompañamiento psicológico, abrir líneas telefónicas de ayuda, de manera de pesquisar y prevenir.

Personas en situación de calle

La atención de personas en situación de calle ha sido un arduo desafío. Por lo mismo, se robustecieron las iniciativas de creación y aperturas de residencias y/o albergues que han permitido suplir algunas necesidades básicas de las personas que pertenecen a esta categoría.

Ámbito de la salud

Han existido diversas buenas prácticas para poder mitigar el impacto del virus. En este sentido se puede señalar el aumento de investigación científica, construcción de establecimientos hospitalarios, ampliar cobertura de camas de internación, telemedicina a través de plataformas digitales, entre otras. 

Reflexiones

Sin lugar a dudas la pandemia por la enfermedad de COVID fracturó nuestras cotidianidades y ha presentado enormes desafíos y retos para poder mitigar sus impactos.

A partir de este escenario y panorámica, es importante plantearse pensar el día después de la pandemia, pues traerá reconfiguraciones y resignificaciones importantes para la población mundial. Por ello, es imprescindible co-construir nuevos mapas que guíen nuestro accionar dentro de cada territorio.

Por último, subrayar que los diversos fenómenos sociales existentes que se han visto alterados nos han mostrado una vez más la precariedad en la que se encuentran y en la que nos encontramos como seres existentes.